El tiempo, una cuestión personal.

A lo largo de la historia hemos ido comprendiendo el tiempo, pero sobre todo hemos aprendido a manejarlo a nuestro favor. Empezamos haciendo rudimentarios calendarios solares para entender las estaciones del año, pero hoy lo medimos con absoluta precisión y lo usamos para coordinar todos los eventos que suceden a lo largo del planeta las 24 horas del día. El tiempo nos conecta a todos.

Y nuestra experiencia nos dice que el tiempo fluye sin detenerse y a la misma velocidad, pero no es así. Creemos que ese tiempo que nos conecta a todos es uno solo y que no depende de nosotros, pero no, el tiempo es personal.

Para entenderlo, propongo empezar hablando de velocidad. En este momento estoy sentado en un avión. ¿Cuál es mi velocidad?  La respuesta podría ser cero puesto que hasta el cinturón de seguridad tengo ajustado, pero también podría ser 880 kilómetros por hora, que es la velocidad de crucero de un vuelo comercial. Pero si consideramos que estoy volando sobre la superficie del planeta, la respuesta entonces podría ser 1,600 Km por hora, que es la velocidad a la que gira, o podría ser 104,400 Km por hora, que es la velocidad a la que la tierra se mueve alrededor del sol. O mejor aún, si pensamos que el sol gira alrededor de la Vía Láctea y nuestra galaxia se desplaza a través del espacio, entonces la respuesta sería 1.6 millones de kilómetros por hora.

¿Cuál es la respuesta correcta?… Todas. Depende del punto de vista, o mejor dicho, del marco de referencia. Cualquier persona estaría de acuerdo con que simplemente cambiando la referencia, mi velocidad es diferente y esto hace completo sentido cuando pensamos en un fenómeno que todos hemos experimentado; me refiero al típico coche que te rebasa en carretera. Si tú vas a 100 Km/hr y ellos a 120, cuando te pasan los observas desplazarse lentamente, a velocidad de zona escolar, concretamente a 20 Km/hr, que es la diferencia entre ambos autos. Sin embargo una persona parada al lado de la carretera mediría la velocidad de ese auto y diría que va a 120. ¿Quién está en lo correcto? Ambos y para no entrar a los términos relativísticos, digamos simplemente que la velocidad depende de dónde está la persona que la mide.

Bueno, pues el tiempo, se comporta igual, exactamente igual. Por su puesto que nuestra vivencia nos dice que no, que el tiempo fluye a su propio paso y no hay nada que uno pueda hacer para desacelerarlo o detenerlo. Pero a pesar de eso, el tiempo es igual de relativo que la velocidad y depende de quien lo mida.

Veamos paso a paso. Para movernos de un lado a otro necesitamos invariablemente hacerlo a cierta velocidad. La velocidad puede ser lenta o rápida, pero no te puedes mover sin ella y mientras lo haces el tiempo “corre”. En suma, para desplazarse se necesitan velocidad y tiempo, ¿correcto? Bueno, pues ahí está, si al moverse la velocidad es relativa ¿por qué el tiempo no habría de serlo? Los dos componentes que son necesarios para moverse de un lugar a otro son relativos y dependen de dónde esté la persona que los mide. Así de sencillo. Y es que lo que llamamos “correr” del tiempo no es más que la velocidad a la que el tiempo se desplaza, ¿o no? ¿Y no acabamos de demostrar con nuestra experiencia cotidiana que la velocidad es relativa? Pues sí.

Pero ahora la pregunta obligada es que, si el tiempo es igual de relativo que la velocidad, entonces ¿por qué no observamos esa relatividad de manera tan evidente? Porque aunque ambos son relativos, no lo son en la misma medida, por lo menos no a las velocidades a las que cotidianamente nos desplazamos.

Para dar un ejemplo concreto, usemos un avión y un par de relojes idénticos y sumamente precisos. Si dejamos uno de ellos en tierra y el otro lo subimos para que viaje a 880 Km/h durante 24 horas, al regresar observaremos que el que voló está 0.000000029 segundos retrasado con relación al que quedó en tierra. Claramente no es mucho, pero eso significa que el tiempo del que voló “transcurrió” más lento que el que se quedó y eso demuestra que el tiempo también es relativo. Dicho sea de paso, aclaro que este experimento que acabo de relatar no es hipotético, sino que ya ha sido repetido en suficientes ocasiones en las últimas décadas como para que ya no quede duda.

Entonces, si viajas en un avión durante una hora, tu tiempo “transcurre” aproximadamente 0.000000001 segundos más lento que los de las personas que están en tierra, considerando el valor del párrafo anterior, dividido entre 24 horas y estimando un 80% de velocidad de crucero, 10% del tiempo en aceleración y otro 10% de desaceleración. Los cálculos reales podrían ser diferentes, pero como estamos tratando con números tan pequeños no es relevante, no te preocupes, mi querida lectora.

Para hacerlo concreto y práctico, por cada hora de vuelo tu tiempo “transcurre” un nanosegundo más lento que el de la gente que está en tierra. O dicho de otra manera, el tiempo de los que se quedaron en tierra “avanza” más rápido que el tuyo y cuando aterrizas ellos ya van un nanosegundo adelante que tú en sus vidas; es decir, estás llegando 1 nanosegundo al futuro de los que no volaron.

No es mucho, la verdad, es básicamente nada, es la milmillonésima parte de un segundo, que ya de entrada tampoco es nada. Sí, por supuesto, pero eso es ahorita, ¿qué pasará cuando viajemos en el espacio a altas velocidades, digamos al 50% de la velocidad de la luz? Bueno, pues definitivamente ahí los efectos serán evidentes. Para darte una idea, si viajas 24 horas a la mitad de la velocidad de la luz, llegarías 3 horas y 43 minutos al futuro de los que no volaron. No es tampoco tanto, pero igual y te pierdes la cena y entonces sería evidente la relatividad del tiempo, como hoy lo es la de la velocidad.

Ahora, para volar a la mitad de la velocidad de la luz, la verdad es que nos falta mucho, mucho, realmente mucho. Hoy en día nuestras naves espaciales viajan aproximadamente al 0.003% de la velocidad de la luz. Nada. Y entonces, ¿para qué preocuparse de la relatividad del tiempo si no tiene efectos que realmente nos importen? ¿Cuál es la necesidad de escribir este largo artículo sobre algo que no implica nada para nadie en la vida diaria?

Pues sí, lo entiendo, sin embargo, los relojes de los satélites se corrigen todos los días para compensar esas pequeñas diferencias relativísticas, porque de lo contrario el GPS que diariamente usamos tendría precisión de kilómetros y no de metros como estamos acostumbrados. ¿Waze? ¿Google Maps? Olvídalo, nunca podrían funcionar sin estas mini-minúsculas correcciones. La relatividad del tiempo es tan lejana y tan cercana como la quieras ver.

Y así la historia de nuestro entendimiento del tiempo. Empezamos haciendo calendarios solares en donde el tiempo era el mismo para todos y después de siglos de estudiarlo entendimos que no es lo que creíamos que era. Hoy en día su relatividad, aunque insignificante, es paradójica y está en tu teléfono móvil, está en tu día con día, está en la palma de tu mano y la accesas con tu contraseña, o con tu huella digital.

Y por eso digo que el tiempo es una cuestión personal.

Juan Valles

Notas aclaratorias:

  • Entrecomillé las palabras “corre”, “transcurre” y “avanza” porque el tiempo no “pasa” a través de nosotros, somos nosotros los que nos movemos a través del tiempo. Es decir, no es que tu tiempo “transcurra” más lento, sino que tú te desplazaste en el tiempo a menor velocidad. Ya habrá oportunidad de escribir otro artículo dedicado a eso, lo prometo.
  • Para los curiosos, si viajas a la velocidad de la luz tu tiempo baja tanto “su velocidad” que se detiene, no “pasa”, pero eso no significa no envejecer, o vida eterna, significa que, eso, no pasa nada. Prometo también escribir sobre la paradoja de los gemelos un día de estos.
  • No solo la velocidad y el tiempo son relativos, también el desplazamiento porque desplazarse no es más que movimiento a través del espacio y el espacio también se puede “alargar” o “acortar”. Sobre esto no prometo nada porque sí está muy difícil.
  • Pido paciencia a la comunidad científica por tomarme ciertas libertades de “story telling” en aras de explicar algo que no es de experiencia cotidiana.
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About Juan Valles

Trabajo en el sector educativo, como director de talento de una institución en la que estamos tratando de cambiar la manera en que educamos a las nuevas generaciones. Estuve 8 años en una de las firmas globales de consultoría de talento y aprendí mucho. Escribo sobre career management por experiencia profesional y por pasión. Estudié Ingeniería Química y la curiosidad por entender como funciona todo esto siempre ha estado en mi. Escribo sobre ciencia y doy clases de química por formación y pasión. Soy cocinero aficionado y un apasionado del buen comer. Nunca estudié nada sobre esto, ni quiero, este tema lo quiero mantener en la pura pasión.
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2 Responses to El tiempo, una cuestión personal.

  1. Muy interesante. Y más aún: ¿cómo sabes que soy una lectora? ¿sólo hay mujeres entre tus seguidores? 😀

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