Les convengo, luego existo.

La mayoría de la gente cree que química se trata de saber los nombres de los elementos, los compuestos, y por supuesto, la tabla periódica. Nada más alejado de la realidad. O como dijo Wolfgang Pauli en alguna ocasión: “eso no está ni siquiera equivocado”.

Para darle correcta dimensión, empecemos con una analogía. En el juego de ajedrez tienes un número limitado de piezas (32) y un número determinado de reglas (el alfil se mueve así, la torre asá, el caballo en “ele”…) y a pesar de sus límites, la cantidad de jugadas posibles es básicamente infinita.

En química es igual, posibilidades infinitas con un número limitado de átomos y reglas. Son 92 los elementos que ocurren de manera natural, pero de hecho son básicamente unos 50 los que conforman todo lo que nos rodea; así que el resto, para fines prácticos no participa. Y las preguntas obligadas son entonces: ¿Cómo pasas de 50 átomos a seres que caminan, piensan y escriben? ¿Cuáles son las reglas? ¿De dónde sale toda esta compleja diversidad que nos rodea? ¿Qué es lo que hace que los átomos empiecen a agruparse hasta formar moléculas de miles, cientos de miles y hasta millones de ellos? ¿Por qué se atraen unos a otros? ¿Cuál es el propósito? ¿En qué momento los trillones de átomos que me hacen “yo” decidieron “hacerme yo”? ¿Mis átomos se organizaron porque hay un propósito, o porque siguen simples reglas?

Un día voy a morir y los microbios llevarán a cabo la poco honrosa pero indispensable tarea de convertirme en moléculas menos complejas que serán aprovechadas para producir otras cosas. Me van a deconstruir porque todos mis átomos son reciclados y la naturaleza los necesita de regreso para seguir su curso. Algunos de ellos fueron creados poco después del big bang y otros en el centro de una estrella, pero antes de “hacerme yo” formaron parte de muchísimas otras cosas y seres diferentes. Yo tengo sentimientos muy personales hacia cada uno de ellos y estoy enormemente agradecido que se hayan organizado de esta forma, pero para ellos mi existencia es completamente irrelevante. Mis átomos no piensan ni deciden, no tienen edad ni les importa, no tienen sentimientos ni memoria; simplemente siguen las reglas del juego una y otra vez, de manera consistente y repetitiva por miles de millones de años.

Y aunque pueda parecer lo contrario, las reglas del juego atómico son muy simples, básicas, primitivas e inviolables. Hay muchas, pero tampoco tantas y aquí me quiero enfocar de manera general en la más elemental de todas. Si dos átomos se unen espontáneamente es porque las reglas del juego los empujan y no tienen mucha opción que digamos. Veamos porqué usando el ejemplo más sencillo, pero antes le pido al público más conocedor y experto que me permita dejar fuera algunos detalles porque este no es un paper, sino un humilde blog. Veamos pues:

H + H —-> H2

Aquí, dos hidrógenos se juntan para formar la molécula de Hy lo hacen porque les conviene, así de simple. Se combinan porque energéticamente les es favorable, como se puede apreciar en la siguiente gráfica:

Energía

La línea roja indica la trayectoria que siguen el par de átomos en el proceso de convertirse en molécula de hidrógeno. En suma, la pareja  ya combinada tiene menos energía que cuando están separados.  Sencillo, menos energía, esa es la razón. Si dos átomos de hidrógeno se encuentran, te lo juro, mi querido lector, inevitablemente se unirán. Y la verdad es que eso lo sabemos todos de manera intuitiva, porque el agua siempre fluye libremente hacia abajo, de hecho hasta que llega a lo más bajo, el mar, ¿correcto? Y así es como funciona el universo en buena medida, de bajada, en donde lo que sea más fácil es lo que va a ocurrir. ¿Hace completo sentido, no?

Y en la misma gráfica, si uno quisiera separar la pareja de hidrógenos, tendría que meterle energía porque es de subida. De nuevo, un principio sencillo que dominamos intuitivamente, no necesitas hacer nada para bajar una colina en bicicleta, pero sí necesitas mucho para subirla. Y entonces el universo es eso, una gigantesca suma de reacciones químicas de bajada y subida. Las de bajada suceden solas, las de subida necesitan energía y lo que implica disminuir el nivel de energía es lo que tiende a ocurrir con mucha mayor frecuencia.

¿Acaso soy entonces la bajada de los átomos que me forman? ¿Significa eso que están conmigo porque no tuvieron otra alternativa más que caer?

Así es. Uno a uno llegaron aquí por medio de una reacción química, en medio del único proceso para existir: deconstrucción y reconstrucción. Cuando comemos, en el estómago partimos los alimentos en moléculas pequeñas que por medio del intestino se absorben en la sangre y las células ensamblan esos bloques nuevamente para hacer “más yo” justo como en la reacción de arriba, en donde lo que menos energía implique es lo que va a suceder más frecunetemente.

Realmente, para ninguno de mis átomos fue opcional estar aquí. Llegaron en los alimentos y en el aire que respiro y se quedaron pegados a alguna parte de mi cuerpo porque fue lo más energéticamente favorable en ese momento. En general soy el estado de energía más bajo que pueden tener en este momento y ese hecho, por increíble que parezca, es lo único que los mantiene aquí. Les convengo, luego existo.

Pero al mismo tiempo, todos son parte de mi porque en esa sopa de reacciones químicas que somos, en esa combinación específica y en ese preciso momento, fue inevitable quedarse. Existimos por la suma de trillones de hechos inevitables y eso no puede ser mas que poesía.

Y de eso se trata química… de entender las reglas que hacen todo esto inevitable.

¿Cuáles son las reglas?

 

Juan Valles

About Juan Valles

Trabajo en el sector educativo, como director de talento de una institución en la que estamos tratando de cambiar la manera en que educamos a las nuevas generaciones. Estuve 8 años en una de las firmas globales de consultoría de talento y aprendí mucho. Escribo sobre career management por experiencia profesional y por pasión. Estudié Ingeniería Química y la curiosidad por entender como funciona todo esto siempre ha estado en mi. Escribo sobre ciencia y doy clases de química por formación y pasión. Soy cocinero aficionado y un apasionado del buen comer. Nunca estudié nada sobre esto, ni quiero, este tema lo quiero mantener en la pura pasión.
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6 Responses to Les convengo, luego existo.

  1. Fabian Isordia says:

    Ingeniero, le agradezco su tiempo dedicado a este blog, felicitaciones por la aportación, pues una vez más, con su forma tan ingeniosa y particular nos explica como suceden todas esas interacciones tan imprescindibles para que continúe esto que definimos como vida.

  2. Juan, nos llevas de lo molecular a lo cósmico. Es muy inspirador -leyes de la materia y de la vida, presentadas simplemente y con pasión. Perfecto para estas fechas. Gracias.

    Esta es mi frase favorita de este post:
    “Y entonces el universo es eso, una gigantesca suma de reacciones químicas de bajada y subida. Las de bajada suceden solas, las de subida necesitan energía…”

  3. Andrés says:

    Corrección: “una gigantesca suma de reacciones químicas de bajada y subida”

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