Así es cómo es.

Primero, me gustaría invitarte a ver este video; son 3 minutos y te va a sorprender.

Bobby McFerrin at the World Science Festival

Es correcto, experimento tras experimento han demostrado que por alguna razón la música está en nosotros, la entendemos intuitivamente y de alguna manera cientos de personas se pueden sincronizar y entonar casi instantáneamente. ¿Cómo sabemos que nota es la que sigue si la absoluta mayoría de nosotros no recibió entrenamiento musical?… Es increíble.

Pero hay algo que a mi me sorprende aún más y es esto: no hay nadie en el mundo a quien no le guste la música. Ciertamente hay algunos tipos o estilos que no son nuestra predilección y hay autores, interpretes o grupos que hasta de mal humor te ponen, pero el hecho innegable es que no hay nadie en el planeta que diga: “a mi no me gusta la música, ninguna” (excepción hecha de alguien que pueda tener un problema psicológico). La música no sólo nos gusta, sino que literalmente nos mueve; nos hace expresar, cantar, bailar y en ocasiones hasta brincamos eufóricamente. Las notas causan profundos y evidentes cambios emocionales en nosotros, ¿quien no ha llorado alguna vez con una rola? A veces ha sido por un sentimiento de tristeza y en ocasiones ha sido derivado de una alegría intensa; pero el hecho es que todos hemos experimentado estos cambios de ánimo. La música nos hace vibrar de alguna forma, siempre.

Y lo mismo pasa con la comida. No hay nadie en el planeta que diga que no le gusta comer y los alimentos también nos causan todo tipo de emociones. Hay veces que comes algo y sientes que tocas el cielo, hay platillos con los que viajas en el tiempo a cuando tu mamá te cocinaba, hay otros que literalmente huelen a la abuela, hay comida que es feliz y otra que es violenta. Hay comidas para ocasiones muy esporádicas y hay platillos que de plano son adictivos. Hay preparaciones frescamente playeras y hay cocina que es calurosamente reconfortante para esos días de invierno. Son incontables los tipos y estilos, pero las emociones siempre están ahí. Es verdaderamente gigante nuestra pasión por comer y a veces hasta desproporcionada y fuera de control; basta recordar esas múltiples ocasiones en las que ya estás satisfecho con un estupendo manjar, pero sigues comiendo simple y sencillamente porque NO PUEDES PARAAAAR!!!

Y lo que yo veo en todo esto es que, de la misma forma en la que en la música sabemos que nota es la que sigue, también a la hora de comer sabemos que sabores combinan, los que funcionan y los que no. No es algo que realmente podemos explicar, pero definitivamente hay algo que nos dice “que rollo”. Y seguramente lo has experimentado, mi querido lector, ¿a poco no? Hay sabores que, al igual que las notas musicales, parece que fueron hechos el uno para el otro; como por ejemplo las papas y el romero, los huevos y el chorizo, duraznos y cottage, tortillas y frijoles, el mole y el ajonjolí….  Ya seeé, se te hizo agua la boca, ¿a poco no? JAJAJA!!! Lo entiendo, mi querido lector, a mi también.

Ahora, hagamos el mismo experimento; te iré diciendo elementos y tú ve imaginándolos. ¿Listo? Bueno, va: Jalapeño… cebolla… tomate… cilantro… limón… aguacatito… tostadita… salecita…  pa’dentro… tequilita… jugo de limón… sangrita de la casa…. venga de ahí!!! ¿Y que tal esta? Ajo… berenjena… pimiento… tomate…olivo… balsámico… albahaca… focaccia… vino tinto…  salute!!! ¿Y esta? Churro… azúcar… canela… chocolate… chopeo… mmm!!! Una más: Tortilla… guacamole… queso fundido… carne seca… salsita molcajeteada…. mordida… cheve… salucita!!!

Siempre supiste que era lo que seguía ¿o no? JAJAJA!!! Claro, ahí está demostrado que ya sabes todo lo que tienes que saber. Lo básico, lo primordial, lo esencial, lo fundamental… ya está en ti, aunque no quieras.

Felicidades, ya sabes cocinar. El resto… sólo es tiempo. Comienzas guiado por tu instinto y si no sale, ya saldrá mejor a la siguiente.

Así es cómo es; le vas dando hasta que cocinas como Escoffier y haces música como Beethoven… o hasta que eres el Beethoven de la cocina.

Así es cómo es.

 

Juan Valles

About Juan Valles

Trabajo en el sector educativo, como director de talento de una institución en la que estamos tratando de cambiar la manera en que educamos a las nuevas generaciones. Estuve 8 años en una de las firmas globales de consultoría de talento y aprendí mucho. Escribo sobre career management por experiencia profesional y por pasión. Estudié Ingeniería Química y la curiosidad por entender como funciona todo esto siempre ha estado en mi. Escribo sobre ciencia y doy clases de química por formación y pasión. Soy cocinero aficionado y un apasionado del buen comer. Nunca estudié nada sobre esto, ni quiero, este tema lo quiero mantener en la pura pasión.
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