No te imaginas de lo que estamos hechos.

Sabemos que todo está hecho de átomos, ¿correcto? Y de acuerdo a lo que nos enseñaron en la escuela, son una especie de sistema solar en miniatura: protones y neutrones agrupados en un núcleo central y electrones girando alrededor. Fine, pero veamos ahora más de cerca, hablemos de su tamaño, pero no sin antes pedirte un poco de paciencia para el siguiente párrafo, mi querido lector.

Hay átomos de diferentes tamaños, dependiendo del número de protones, neutrones y electrones que tengan, pero un buen promedio es 100 picómetros. ¿Y qué es eso? Pues mira, si tomas un metro y lo divides en 1000 obtienes un milímetro, si tomas ese milímetro y lo divides otra vez en mil obtienes un micrón, si tomas ese micrón y lo divides un millón de veces obtienes un picómetro. Tomas 100 de esos y listo, eso mide en promedio un átomo. Pequeñas pelotitas de 100 millonésimas de millonésimas de metro ¿y de eso está hecho todo esto? Resulta difícil de creer ¿no? Pero espera, porque su núcleo es aún mucho más chico, es de hecho entre diez y cien mil veces más pequeño, dependiendo del tipo de átomo. No te me pierdas, mi querido lector, tenía que poner las cifras oficiales. Aguanta un poco más, te prometí una sorpresa y lo voy a cumplir. Hagamos ahora una comparación con algo que sí podamos imaginar.

Si el núcleo de un átomo fuera más o menos del tamaño de una pelota de tenis, los electrones serían digamos del tamaño de un grano de arena, pero lo verdaderamente inquietante es la distancia a la que estarían, porque esa distancia sería entre 500 y 5000 metros.

A ver, más despacio, pongamos un ejemplo real. Los números no son exactos, pero es para darnos una idea. Digamos que para hacer un átomo de fierro a una escala de la vida diaria, tomas 26 protones, unos 30 neutrones, los amontonas y eso sería del tamaño de una bola de tenis, luego tomas 26 granos de arena, caminas 500 metros de distancia y los empiezas a esparcir entre ese punto y 5 mil metros. Para ponerlo en perspectiva, 500 metros son 5 canchas de futbol y 5000 son 50. ¿Te gusta usar 25 como promedio?

Trata de imaginarlo, ¿cómo puede una pelota de tenis ejercer fuerza y control sobre 26 granos de arena que están a 25 canchas de futbol de distancia? ¿A través de qué se transmite esa fuerza? y ¿qué hay en medio?

Espacio, esa es la respuesta, espacio vacío… y eso… eso es lo verdaderamente sorprendente. Si tomaras la torre Eiffel y le quitaras todo el espacio que hay en los átomos que la conforman, te quedarías con algo así como un grano de arroz… Y tú pensabas que era de acero, ¿verdad? Para darle su justa dimensión, toda esa enorme torre y todo lo demás que ves a tu alrededor es 99.999…etc.% vil espacio.

Todo este rollo que te rodea, todo lo que has tocado y tocarás, todo lo que has experimentado y experimentarás, todo lo que has ingerido y disfrutado, sea aquel aire que respiraste a todo pulmón en una fresca mañana, aquél fantástico y aromático vino, aquel tierno filete que comiste, aquella persona que abrazaste, todo, todo, es en su absoluta mayoría… espacio. La siguiente vez que toques o sientas algo, piensa en eso. La siguiente vez que el viento mueva tu cabellera, piensa en eso. La siguiente vez que te veas al espejo, piensa en eso. Eres y, somos todos, vil espacio.

¿Pero cómo es que algo tan “vacío” puede hacer… tanto? Si efectivamente es espacio, ¿cómo es que mi mano no puede atravesar el acero de la torre Eiffel? ¿Por qué se siente tan sólido y resistente? ¿Por qué todo esto que me rodea se siente tan real?

¡¡Aaaah!!… Ahí, mi querido lector… Ahí está precisamente la belleza. En las cuestiones atómicas no importa todo ese espacio entre las partículas, ya sean las 25 canchas de futbol entre electrones y núcleo, o las otras tantas que habría entre ese átomo y su vecino; lo fundamental es como interactúan entre ellas. Ese acero es tan resistente porque los átomos de fierro que lo conforman están enlazados unos con otros de tal forma que para que tu mano pudiera atravesarlos tendría que romper billones de esos enlaces. No son las partículas, no es su tamaño, ni tampoco todo el espacio que hay en medio… son las interacciones entre ellas.

La siguiente vez que toques una piedra no pienses en que es aburrida y no pasa nada con ella, piensa en todos los billones y billones de interacciones que están sucediendo entre sus átomos para que tú puedas sostenerla y no se te escurra entre los dedos. La siguiente ocasión que te mires al espejo no pienses que estás vacío, ni que estás hecho de átomos, porque realmente no lo estás, piensa que estás hecho de las interacciones entre ellos.

La naturaleza es absolutamente sorprendente por donde la quieras ver. Si te das el tiempo de mirar con detenimiento, en donde busques vas a encontrar elegancia y belleza. Es una maravilla que no sean “cosas” las que me hacen a mi, sino que las interacciones entre “cosas” sean las que me hacen ser… yo. Es una maravilla que gracias a esas interacciones entre átomos no sea capaz de atravesar la mecedora y pueda sentarme, tomar un té y llover… ver. Es una maravilla que los átomos de las fibras que hacen esta cobija estén ocupados interactuando para que el frío no pase y pueda confortablemente… estar. Es una maravilla el simple hecho de… ser. Es una maravilla que los átomos de mi mujer interactúen de esa manera tan… sinfónica.

La siguiente vez que pienses en el mundo y sus problemas, mejor piensa en átomos y medita en esto: entre más sólido y resistente es un material, más interacciones hay entre sus constituyentes. Entre más sólida y resistente es una sociedad, más interacciones están pasando entre sus constituyentes.

Curioso.

 

Juan Valles

Si te interesa leer más sobre átomos, te recomiendo aquí mismo en este blog “El Fuego… Amor Atómico” y “Dios No Creó Los Átomos”

About Juan Valles

Trabajo en el sector educativo, como director de talento de una institución en la que estamos tratando de cambiar la manera en que educamos a las nuevas generaciones. Estuve 8 años en una de las firmas globales de consultoría de talento y aprendí mucho. Escribo sobre career management por experiencia profesional y por pasión. Estudié Ingeniería Química y la curiosidad por entender como funciona todo esto siempre ha estado en mi. Escribo sobre ciencia y doy clases de química por formación y pasión. Soy cocinero aficionado y un apasionado del buen comer. Nunca estudié nada sobre esto, ni quiero, este tema lo quiero mantener en la pura pasión.
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18 Responses to No te imaginas de lo que estamos hechos.

  1. gina dewar says:

    Felicidades Juanelo! Saludos desde El Paso !!

  2. Fabián Isordia says:

    Como dices… “monitos conectándose”.

  3. HECTOR ADAME says:

    Que interesante, nunca lo habia visto de esa manera, tambien soy como tu cocinero aficionado y apasionado por el buen comer. gracias por compartir.

  4. José says:

    Juan, fabuloso tu approach y muy útil para cantidad de reflexiones! Me gusta mucho que hayas compartido esta reflexión investigación.

  5. Adriana says:

    Me gustó la analogía… Y la forma de redactarlo Muchas Gracias por compartirlo.
    Felicidades!

  6. CBG says:

    Me encantó… ¡¡ Estaremos esperando el siguiente artículo.
    Muchos saludos Juan..¡

  7. Norma says:

    Hola Juan, aun y cuando soy QCB, me gusto mucho la manera en que expusiste el tema
    saludos

  8. Juan says:

    Buen punto, buen aproach!!! Felicidades

  9. mirza m orea says:

    Muy interesante!

  10. MAURICIO says:

    Gran y muy entretenido articulo. Muchas gracias por compartir la maravilla del ser en el universo.

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