Entrevista Exitosa, Parte 4… Pifias

Tendemos a creer que en una entrevista es conveniente “ocultar” nuestros errores y las cosas que hemos hecho mal… FALSO. Te beneficia hablar de ellos y MUCHO.

Yo sé, es contra intuitivo, tu experiencia te dice que te estás vendiendo y que si se enteran de tus grandes áreas de oportunidad no te darán el trabajo. Pero permíteme demostrar lo contrario con un argumento y luego una situación hipotética.

Primero, si tus áreas de oportunidad efectivamente son serios impedimentos para que te den el trabajo, digamos que son “deal brakers”… perfecto, no lo quieres en primera instancia. Yo creo que todos deseamos un trabajo en el cual podamos ser nosotros mismos, sin estar cargando la “cruz de la apariencia” ¿correcto? Por lo tanto, es absolutamente necesario que estas cosas queden claras antes de que te contraten y no después de 6 meses cuando ya renunciar no es la mejor opción. ¿Para qué quieres tener un jefe que no está dispuesto, o simplemente no tolera “el costo” de trabajar contigo? Todos tenemos uno; ¿cuál es el tuyo y cómo te estás asegurando de que el entrevistador lo sepa?

Asumiendo que el párrafo anterior no te convenció y todavía algo interno te dice que te resistas a la idea de hablar de tus errores, fobias, pifias y áreas de oportunidad, permíteme entonces demostrarlo con la siguiente situación:

Escenario A. Estamos platicando y de repente entra una persona conocida y empieza a decir: “La verdad vengo muy contento por los excelentes resultados de ventas que hemos tenido en mi equipo; en el último año hemos crecido 350% y hemos roto todos los records de la industria; incluso el CEO me comentó ayer que la empresa no había experimentado un crecimiento así en sus 20 años de existencia, lo cual obviamente me llena de orgullo”. 

No te rías, ¿a poco no son cosas como estas las que frecuentemente mencionamos en nuestras entrevistas?  

Claro está que al escuchar esta historia muy probablemente estaríamos pensando: “Achis, como que crecer 350% está medio difícil, sobre todo en una empresa que lleva 20 años en el mercado, ¿cómo le estará haciendo producción para entregar todo lo vendido? Si eso es cierto, ¿entonces qué estaban haciendo los anteriores, a poco eran tan malos? ¿No será que compraron un competidor y se quiere colgar las medallas? ¿Qué tanto de esto será verdad y qué tanto será “flashy factor”? A ver… déjame le pregunto para ver si lo hizo o es cuento”. La verdad podríamos pensar muchas cosas, pero lo fundamental es esto: lo que nos dijo estaría pasando por la tela del juicio.

Escenario B. Llega la misma persona y nos dice: “Acabo de cometer el error más grande de mi carrera… mi jefe me va a correeeerrr!!!…..” Aquí, van a pasar 3 cosas: primero, le vamos a creer, porque ni modo que nos esté tratando de impresionar con eso ¿verdad? Esa persona nos pudo haber estado contando mentiras, pero por el hecho de ser “un error” la aceptamos sin pasarla por nuestro juicio. Te ha pasado ¿cierto? Que diferencia tan dramática ¿no te parece increíble? Segundo, en este caso le vamos a preguntar, pero no para ver si lo hizo, sino para ver cómo le ayudamos… lo has vivido, ya sabes… cuando pasa algo así inmediatamente empiezan a escucharse las expresiones del estilo “No me digaaas, ¿qué te pasóoo? ¡Cuéntame como estuvoooo!”. Y eso, mis queridos amigos, se llama empatía. Tercero, y esto también lo has presenciado, a continuación vamos a tratar de superar su error y se escucharán las típicas expresiones “Nombre, eso no es nadaaa ¡déjame te platico lo que a mi me pasóooo!, lo que le pasó a mi jefe, a una compañera, etcétera, etcétera.

Obviamente, ambas situaciones están un poco caricaturizadas para que se vea más clara la diferencia, pero el punto es el mismo.

Mientras en el primer caso lo que nos dijo lo pasamos por la tela del juicio, en el escenario B le creímos por definición, tuvimos empatía y además nuestra reacción final fue de familiaridad e identificación con nuestra actitud de “es normal, yo ya cometí ese error”. Si la persona que te está entrevistando tiene más experiencia que tú, la pifia que le quieras mencionar ya fue cometida por ella… en su contexto, claro está, pero de seguro ya cometió el mismo error. A ver, ¿Quién no ha copiado a alguien demás en un correo? ¿Quién no ha hecho “cifras alegres” sobre algún estimado? ¿Quién no ha dado una instrucción, olvidó supervisarla y al final que no se hizo anduvo sacando las cosas al último momento? ¿Quién no ha tratado de imponer su punto de vista en una discusión, para luego hacer “el oso” cuando resulta que lo que creía como la absoluta verdad estaba mal?

Así que la siguiente ocasión en que te estés entrevistando, POR FAVOR, no desaproveches la grandiosa oportunidad de hablar de ese proyecto que salió muy bien, pero también de los obstáculos aquellos que lo pusieron en riesgo, aquella parte que “no previmos” y tuvimos que arreglar después sobre la marcha, aquella otra que no salió como se esperaba, aquel detallito que surgió a los 6 meses y que tuvimos que corregir con un “parchecito”. Tampoco dejes de hablar de esas 2 cositas que tus jefes te han estado pidiendo que trabajes a lo largo de tu carrera, ni aquellas otras que son las que desesperan o hacen enojar a tus compañeros o subordinados. 

  • ¿Qué errores has cometido?
  • ¿Qué aprendiste?
  • ¿Cómo te vacunaste para que no pasaran de nuevo?
  • ¿Cómo agrega eso valor a la organización que te está entrevistando?

Si te fijas en lo anterior, mencionar tus errores inevitablemente te lleva a hablar de lecciones aprendidas y el fabuloso proceso de Agilidad para Aprender descrito la semana pasada en la Parte 3. Es el mismo ciclo.

¡Es correcto!… usas el mismo proceso para hablar de tus logros y de tus desaciertos, lo cual obviamente provoca un doble impacto… no desaproveches la oportunidad.

 Tus pifias son las que te hacen persona, y bien utilizadas, te hacen persona que aprende.

 Juan Valles

About Juan Valles

Trabajo en el sector educativo, como director de talento de una institución en la que estamos tratando de cambiar la manera en que educamos a las nuevas generaciones. Estuve 8 años en una de las firmas globales de consultoría de talento y aprendí mucho. Escribo sobre career management por experiencia profesional y por pasión. Estudié Ingeniería Química y la curiosidad por entender como funciona todo esto siempre ha estado en mi. Escribo sobre ciencia y doy clases de química por formación y pasión. Soy cocinero aficionado y un apasionado del buen comer. Nunca estudié nada sobre esto, ni quiero, este tema lo quiero mantener en la pura pasión.
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3 Responses to Entrevista Exitosa, Parte 4… Pifias

  1. Alexandre Anaia says:

    Juan,

    me gusto muchos tus artículos y lo escribes de una forma muy relajada e facil de leer. Felicidades.

    Alex Anaia

  2. Audrey Lozano says:

    Juan,

    Tuve la oportunidad de escucharte hace meses en una conferencia que impartiste en el ITESM campus Monterrey para nuevos egresados, conferencia virtual que vi desde Aguascalientes. Al leer tus artículos podía imaginarte en vivo diciendo lo mismo que escribiste, en verdad me hiciste reír demasiado. Ahora puedo decir que, tus palabras escritas se transmiten tal cual te expresas. Muy buen articulo, podría escucharte de nuevo al hablar de este tema. Muchas felicidades.

    Audrey Lozano

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