Súbete y dale…

Es algo tan simple… pero absolutamente de otro mundo… cuando son como son… caen todavía infladas en la mesa y te queman las manos cuando las agarras… luego las aplastas y sale vaporcito que puedes ver a contraluz… así es como es… es muy difícil de explicar, pero yo sé que lo has vivido

Son tan… que a veces sólo necesitan… sal… para hacer un taco que…

Cuando son como son… las muerdes y es como si viajaras en el tiempo… todo tipo de recuerdos y pensamientos pasan por tu cabeza… es un arrebato de emociones… es todo un viaje… sabes a que me refiero porque has estado ahí… ya las has probado… son esas tortillas que te cambian para siempre… de esas que perfuman toda la casa… de las que se huelen a una cuadra de distancia… y cuando tu olfato las detecta te jala hacia allá… es irresistible… es un piloto automático… yo sé… las has probado… todos los que vivimos aqui las hemos tenido en nuestras manos… y ahorita mismo se te está haciendo agua la boca… yo sé… y no es mi escritura… tampoco es tu mente… son ESAS tortillas desabueladas que tú y yo hemos probado… mágico.

Y como toda magia… sólo viven por un instante… hay que comerlas recién salidas del comal porque cualquiera que lo haya hecho sabe muy bien que cuando ya las pones en la canasta y las tapas, después de unos minutos ya no son iguales… la consistencia cambia… no es igual… no es lo mismo.

Anécdota verídica. Mi mujer hace un caldo tlalpeño que es otro rollo y si lo prepara en fin de semana yo hago las tortillas. Sí, ya sé lo que estás pensando… Oye… ¿tlalpeño con tortillas recién hechas?… ¿qué más quieres? Pero un día le dije a mi racita que tenían que probarlas del comal para que vieran la diferencia y que cuando lo hicieran, ya no volverían a quererlas de otra manera. Y bueno, como era de esperarse, después de esa ocasión todo cambió… ahora se sientan ellos en la mesa con su caldo y yo les voy sirviendo las tortillas como van saliendo… quemantes, tostaditas, infladitas… ya sabes de cuales… porque ya no es igual… no es lo mismo… ahora es como es…

Bueno… ¿y qué son las tortillas?… Bueno, pues son maíz, cocinado en agua con cal (nixtamalizado), lo mueles, le agregas agua y sal… aplastas la masa para darle la forma, las pones en un comal y ya…. Hay por supuesto de maíz blanco, amarillo, azul, etc., y también hay de Maseca, que no es más que harina de maíz y por su facilidad de proceso, hoy en día son las más populares… inventadas en Nuevo León, por cierto.

BLA, BLA, BLA….

¡¡EQUIS!!… lo absolutamente fundamental es esto: sean de nixtamal, del color que sea, de Maseca, o de lo que quieras… es lo mismo… tres ingredientes: maíz, agua y sal.

A ver, pero veamos más despacio… ¿maíz, agua y sal?… ¿Cómo es posible que tanta gloria salga de tan solo 3 ingredientes? ¿Acaso somos un país bendito?… Bueno, sí, pero eso no tiene nada que ver con las tortillas.

Y entonces… ¿de donde sale la magia que sentimos al comerlas? ¿Es la historia? ¿La costumbre? ¿Acaso es el comal? ¿El agua? ¿La sal?.. ¿Es la mano que amasa? ¿El talento de la doñita que las hace?… ¿Acaso hay un gen especial para eso? ¿Es hereditario?

Ninguna.

No es nada… y al mismo tiempo es todo.

Es la práctica. Entre más tengas, mejor te salen, pero tampoco necesitas tanta, para la cuarta o quinta vez que la hagas ya van a estar bastante bien. Que te quede absolutamente claro, NO hay un gen especial, ni un don, ni talento, ni sazón, ni mano para la cocina… FALSO.

Cocinar es andar en bicicleta… te subes, le das, te caes, te levantas, le vuelves a dar, te vuelves a caer, te vuelves a levantar y le vuelves a dar… y en unos pocos intentos… ya estás en 2 ruedas… Todos estuvimos ahí… y todos sabemos que, primero… cualquiera puede andar en bicicleta y segundo… te subes y le das… así de simple… te subes y le das.

¿A poco no te pasó esto?… Cuando te ibas a subir por primera vez, lo primero que pensaste fue que no lo ibas a lograr, ¿cierto o no?… ¿2 ruedas?… ¿cómo?… Y sin embargo en unas cuantas horas ya no te caías… en unos días ya eras experto y andabas a toda velocidad buscando las bajadas para soltarte de manos… y en unos meses ya andabas haciendo todo tipo de trucos, todo un Pro.

¿Y a poco no nos pasa esto hoy en día?… vemos la tele y nos da envidia de la buena ver a un chef preparar una receta fenomenal en uno de tantos programas… y nos gustaríííííaaaa hacerla… pero luego terminamos por pensar, bueno no… lo que pasa que esa persona nacióóóó para eso, verdad… como la abuela, ¡¡qué bárbara!!… esa nomás de ver el sartén sabía si le faltaba sal… ¡¡cocinaba con los ojos!!… Hellooooouu???… La abuela llevaba años haciendo la misma receta y por eso sabía con tan solo verla que había que hacer… El chef parece que tiene un “talento especial” porque lleva años cocinando 10 horas diarias… y tú… te veías como todo un Pro cuando andabas a toda velocidad y sin manos.

Súbete y dale.

Agarra un paquete de Maseca, pon la mitad en un recipiente, agrégale una cucharada de sal, unas 2 tazas de agua, la mezclas bien, y le vas agregando más, si necesita, hasta que la consistencia sea la que tu creas que debe ser. Prendes el comal a fuego ¾, si el comal es grueso, mejor, pero también en los delgados salen bien. En lo que agarra calor muy bien (20 minutos) dejas la masa descansar, luego haces bolitas del tamaño que quieras, las aplastas en medio de un plástico de bolsa y si no tienes prensa usas un plato o cualquier cosa plana en contra de la cubierta de la cocina y ya, las pones en el comal y cuando se puedan despegar las volteas y ahí le vas dando. Las primeras quedan mal, obviamente, pero no te preocupes… irán mejorando. Todos tenemos el gen para cocinar, sí… ¡¡es el gen del sentido común!!

Ya.

Te puse la receta más sencilla de todas, Maseca, sal y agua. Te demostré con una analogía que esto no es de tener mano ni sazón… así que agarra la bicicleta, súbete y dale. Haz tortillas o lo que quieras este fin de semana… junta a los tuyos, y… si no sale bien… ya habrá otro fin de semana y luego otro, y luego otro…

No seas cobarde… no necesitas saber… agarra una bicicleta, la que quieras… y dale hasta que seas Pro… No hay excusa para no juntar a tu racita.

Súbete y dale.

Súbete y dale.

Súbete y dale.

Créeme cuando te digo… llegará el día en que cuando hagas tortillas, o lo que sea que hagas… la gente hará fila…

Juan Valles

About Juan Valles

Trabajo en el sector educativo, como director de talento de una institución en la que estamos tratando de cambiar la manera en que educamos a las nuevas generaciones. Estuve 8 años en una de las firmas globales de consultoría de talento y aprendí mucho. Escribo sobre career management por experiencia profesional y por pasión. Estudié Ingeniería Química y la curiosidad por entender como funciona todo esto siempre ha estado en mi. Escribo sobre ciencia y doy clases de química por formación y pasión. Soy cocinero aficionado y un apasionado del buen comer. Nunca estudié nada sobre esto, ni quiero, este tema lo quiero mantener en la pura pasión.
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One Response to Súbete y dale…

  1. alan says:

    interesante !!!
    saludos

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